He estado siguiendo con atención la escalada del conflicto entre Argentina y Uruguay por la construcción de las papeleras sobre la ribera del río Uruguay.
Me parece lógico que los vecinos exijan pruebas de que no se vaya a provocar un foco de contaminación en el río (aunque no coincido con ellos cuando cortan el puente internacional, eso está fuera de la ley y les quita legitimidad).
Más allá de la cuestión de los vecinos que como dije , es lógica, lo que me llama mucho la atención es el manejo que “la política” argentina ha hecho del tema.
Desde el punto de vista de las relaciones internacionales, lo del presidente argentino a sido como mínimo poco afortunada. No sólo provocado que Uruguay este al borde de dejar de ser miembro pleno Mercosur y ha puesto las relaciones de dos países que son históricamente socios en un punto en extremo tensas. Pero además de esto ha generado un conflicto con el gobierno de Finlandia, uno de los miembros de la Unión Europea.
Lo que considero más reprochable de estas actitudes es que parecen estar motivadas por intereses políticos y no verdaderamente por una decisión de defender el medio ambiente. Por ejemplo, ¿alguien ha oído hablar al gobierno sobre el Riachuelo? El presidente está a escasos kilómetros de uno de los focos más contaminados del país y parece no importarle.
Así como George Bush tiene su eje del mal (Corea del Norte, Irán e Irak), Kirchner parece haber creado su propio eje del mal (las papeleras, el gobierno de Uruguay y los malvados empresarios que suben los precios). Lo más triste es que este tipo de estrategia parece funcionarle de maravillas hasta el momento. Su popularidad es alta y continúa acumulando poder. Pero, ¿a qué costo?
¿Estamos dispuestos a pagar los costos de generar estas disputas internacionales? ¿Somos conscientes de que el crecimiento sustentable está basado en el comercio exterior y que lo importante es generar alianzas y no conflictos? Muchas veces me parece que esto no se comprende (o deliberadamente no se quiere comprender ) en el seno de la administración nacional.
Mientras tanto Uruguay analiza un acuerdo comercial con Estados Unidos, la mayor economía mundial. Chile ya lo ha hecho con Estados Unidos y China. Brasil ya superó los 100.000 millones de dólares en exportaciones.
A pesar del espectacular crecimiento que la Argentina ha tenido en los últimos años, ¿se está mirando hacia el futuro? Tal vez los países vecinos están ganando de mano en cuanto a estrategias de largo plazo, mientras tanto el presidente Kirchner parece centrarse más en sus peleas que en los temas importantes.
¿LLegará el día en que se vea a los miembros de la política nacional con el mismo ímpetu con que se los vio la semana pasada en Gualeguaychú pero esta vez para discutir qué lugar quiere tener el país en el mundo? ¿O tal vez para discutír qué educación se quiere para las nuevas generaciones?
Todavía lo veo tan distante…
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