Archivo para July, 2006

Perdón que insista, pero ahora que Italia le ganó a Alemania. ¿Qué dirán?

July 05, 06 por Diego

Sigo insistiendo con mis posts anteriores sobre la Culpa y el partido de Argentina - Alemania.
¿Ahora dirán que Italia pagó incluso más que Alemania para ganar?
¿Que no les salió según como todo estaba planeado?

Ejemplos de este razonamiento con el que no coincido para nada:

De cualquier manera siento lástima de que no haya sido Argentina la que ganara este partido. La próxima será…

Argentina perdió por penales con Alemania, pero la culpa no es nuestra

July 05, 06 por Diego

Soy argentino y algo que me molesta en mi paí­s es que uno nunca tiene la culpa cuando algo malo sucede, o al menos eso siempre piensan las personas.

Si uno rinde mal un exámen, el estudiante dice “me bocharon” pero nunca “rendí­ mal”.

Si la economí­a anda mal la culpa la tiene el FMI pero no los millones que no pagan impuestos ni el gobierno que malgasta el dinero.

Si hay contaminación es porque Uruguay está construyendo papeleras pero obviamente no genera contaminación las decenas de empresas que tiran todos sus desechos en el Riachuelo en Buenos Aires.

Y por supuesto, si Argentina pierde ante Alemania. La culpa la tiene el árbitro y Alemania que le pagó miles de Euros.

Aunque suene estúpido he escuchado a muchos compatriotas decir que estaba arreglado lo cual me parece un absurdo total.

No me mal interpreten, verdaderamente pienso que Argentina mereció ganar y que tal vez haya sido el mejor equipo hasta los cuartos de final. Pero de alli a decir que la culpa la tiene el árbitro…

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  • La culpa, por el fantástico humorista argentino Tato Bores

Tato Bores: la culpa es obviamente del otro

July 04, 06 por Diego

Tato Bores, humor, monólogo, argentina, alemania, mundial, copa, argentinosEste texto me lo enviaron por email hace casi 8 años y lo he guardado desde entonces. Considero que es un reflejo de la manera de pensar de muchos argentinos, tal vez demasiados y también una de las causas de por qué no se solucionan muchos de nuestros problemas.

El texto es un monólogo de Tato Bores (escrito por Santiago Varela ), tal vez el mejor de los humoristas polí­ticos que haya dado el paí­s. Es largo pero verdaderamente vale la pena leerlo.

La culpa

La culpa de todo la tiene el ministro de Economí­a, dijo uno. ¡No señor!, dijo el ministro de Economí­a mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores.

¡Mentiras!, dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto.

¡Falso!, dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.

Pero, ¡por favor…!, dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas publicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.

¡Calumnias!, dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete dí­as. La culpa de todo la tienen los corruptos, que no tienen moral.

¡Se equivoca!, dijo un corrupto mientras vendí­a a cien dólares un libro que se llamaba “Haga su propio curro” pero que, en realidad, sólo contení­a páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia, que hace aumentar el gasto público.

¡No es cierto!, dijo un empleado público mientas con una mano se rascaba el pupo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los polí­ticos, que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.

¡Eso es pura maldad!, dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra, que no nos dejaron nada.

¡Patrañas!, dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas.

¡Perversos!, dijeron los del politburó local mientras bajaban lí­nea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.

¡Verso!, dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas.

¡Malvados!, dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros, juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judí­os.

¡Racistas!, dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. La culpa de todo la tienen los curas, que siempre se meten en lo que no les importa.

¡Blasfemia!, dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los cientí­ficos, que creen en el Big Bang y no en Dios.

¡Error!, dijo un cientí­fico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo, con menos ruido y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres, que no educan a sus hijos.

¡Infamia!, dijo un padre mientras trataba de recordar cuántos hijos tení­a exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones, que no nos dejan vivir.

¡Me ofenden!, dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tienen los policí­as, que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante.

¡Minga!, dijo un policí­a mientras primero tiraba y después preguntaba. La culpa de todo la tiene la Justicia, que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra.

¡Desacato!, dijo un juez mientras cosí­a pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volverí­a a descoser. La culpa de todo la tienen los militares, que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.

¡Negativo!, dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.

¡Ustedes están del coco!, dijo un joven mientras pedí­a explicaciones de por qué para ingresar a la facultad habí­a que saber leer y escribir. La culpa de todo la tienen los ancianos, por dejarnos el paí­s que nos dejaron.

¡Embusteros!, dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial. La culpa de todo la tienen los periodistas, porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.

¡Censura!, dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada dí­a. La culpa de todo la tiene el imperialismo.

¡Thats not true! (¡Eso no es cierto!) dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat (la culpa la tienen los cipayos, que nos permitieron llevarnos hasta el gato).

¡Infundios!, dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya.

¡Ridí­culo!, dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto.

¡Cobardes!, dijo Montoto, que de esto también sabí­a un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos, por escribir idioteces.

¡Paren la mano!, dije yo mientras me protegí­a detrás de un buzón. Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro. ¡El Otro siempre tiene la culpa!

¡Eso, eso!, exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene El Otro.

Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya habí­a sido descubierto. Mientras nos í­bamos, no podí­amos dejar de pensar: ¡Qué flor de guacho que resultó ser El Otro…!

Así­ que mis queridos chichipí­os, la neurona atenta, vermouth con papas fritas y ¡¡¡GOOD SHOW!!!…


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